Un restaurante serio ya tiene carta, horarios y un plano de mesas. Lo que casi nunca tiene es alguien libre a las 15:40, a las 23:10 o un martes festivo. El cliente cuelga y llama al de al lado.
Un asistente de voz para restaurantes no es un contestador. Es una persona de sala que solo hace una cosa: entender fecha, hora y comensales, comprobar si hay mesa y dejar la reserva escrita donde el equipo la va a ver.
Qué tiene que hacer de verdad
- Contestar en el idioma del que llama.
- Pedir solo lo necesario: nombre, personas, día, hora, alergias.
- Comprobar disponibilidad real, no “apuntar y ya veremos”.
- Confirmar por WhatsApp, sin leer códigos por teléfono.
- Colgar cuando el cliente se despide. No dejar el silencio.
Si no asigna mesa, no sirve. Si confirma una mesa que no existe, peor: el cliente llega y no hay sitio. El motor de reservas tiene que ser el mismo que usa la web y el plano.
Cuánto cuesta dejar de perder esas llamadas
Línea AI es ese asistente, conectado a Regtrix: 199 € al mes, 500 llamadas incluidas, 0,30 € las extra. Sin comisión por cubierto. El dinero de la reserva no pasa por nosotros.
Para probarlo hay que dejar restaurante, nombre y teléfono. Así sabemos quién llama. Después se marca el demo desde ese mismo número.
No es un chatbot de la web
El Chat IA atiende a quien ya está en tu página. El teléfono es otro canal: gente mayor, turistas, reservas de última hora, quien no quiere abrir una web. Reservar por teléfono sigue siendo el camino más corto para mucha gente. Si esa línea cae en buzón, no hay segunda oportunidad.